Un recorrido por los pasillos de lo familiar que se vuelve ajeno. Donde cada aula es un umbral y cada pregunta, una puerta entreabierta.
Algo se quiebra en lo cotidiano. Un pasillo conocido de pronto no lo es. Una pregunta abre una puerta que no estaba. Eso es lo extraño: no lo lejano, sino lo familiar vuelto irreconocible.
Filosofar es entrar en ese pasillo. No para resolverlo, sino para habitarlo con pensamiento.
Se responde al espanto preguntando. Pero también asumiendo la propia responsabilidad de no huir, sino de atacar el problema, de actuar para cambiar la situación desde ese espanto.
Profesores y profesoras de todo Uruguay: los invitamos a mapear junto a sus estudiantes lo extraño que habita en lo cotidiano. Cada actividad realizada en el liceo es un pasillo que se abre en este recorrido colectivo. Regístrenla en los tres momentos y súmenla al mapa compartido.
Antes de comenzar, registren la pregunta o disparador que abrió el trabajo con sus estudiantes. ¿Qué se volvió extraño? ¿Qué puerta se abrió?
Durante la actividad, documenten brevemente el recorrido: los diálogos, las obras, las reflexiones que fueron surgiendo en el aula.
Comparte qué preguntas, ideas, breves elaboraciones textuales realizadas por el estudiantado surgieron para continuar la indagación. ¡Suma la experiencia al mapa!
Lo extraño no es un lugar del que no se sale.
Es el umbral donde algo nos espera: el encuentro
con lo que no sabíamos de nosotros,
con los otros, con el mundo que se vuelve pregunta.
Filosofar es salir al encuentro de lo extraño.
Y animarse, juntos, a ENTRAR.